La guitarra
mayo 1, 2011 at 6:45 pm Deja un comentario
“..Y tus manos en mi espalda, como si mi cuerpo fuera una guitarra. Me rodeás con tus brazos, una mano rasguea suavemente, como si acariciaras las cuerdas. La otra mano, firme, no me deja ir. Digita, despacito, cada centímetro de mi piel. Y mi cuerpo tiembla. Del alma, se escapa un suspiro”
(Anónimo)
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