Delirios cotidianos..
octubre 16, 2011 at 1:39 am 1 Comentario
Por momentos tengo la sensación de que la mayoría de las cosas que escribo en este blog son sobre el amor y sus derivados.. Y bueno, si es así, bienvenido sea el espacio.
En medio de toda una movilización interna que estuve viviendo este último tiempo, me decidí a escribirle a cuatro personas que fueron o son muy importantes en mi historia. Uno de los mails que mandé ya sabía que iba a ser contestado con todo el amor del mundo: le escribí a mi vieja, la que me enseñó a escribir y a amar la escritura. Pero los otros tres mails fueron a tres personas que ya no son parte de mi vida actual.
En dos casos me sorprendí de obtener una respuesta tan rápida y, además, tan linda. Supongo que cuando uno la pasa muy mal con una historia revisa su pasado para intentar entender si siempre fue así o si hubo historias lindas que valieron la pena. Por suerte en estos dos casos que mencioné, me di cuenta de que tuve la suerte de conocer a esas dos personas que me dieron mucha felicidad durante el tiempo que duramos juntos. Y lo bueno es que, al menos por lo que me respondieron, ellos sienten lo mismo sobre mí.
Un último caso se dio hoy. Mandé un mail. Breve, porque no sabía hasta que punto correspondía. Es una historia de hace varios años. Una relación que fue un poco complicada, por momentos rara, pero que yo siempre recuerdo como un paso grande hacia mi madurez emocional. Algo así le comentaba en este mail a esta persona. La respuesta fue muy breve, y creo que algo confusa. Estuve tentada de preguntarle qué quiso decirme. Pero no estoy segura de querer saber la respuesta. Reconozco que esperaba otra cosa, pero después me di cuenta de que eso que esperaba nunca vino de esa manera de esa persona. Así y todo, sigue ocupando ese lugar especial en mi pasado.
Todo este delirio viene a mi serie de delirios cotidianos que estuve pensando, hablando, y escribiendo todos estos días.
Hoy hablaba del amor con un amigo que está felizmente casado con una mujer divina que lo ama tanto como él a ella. Suena cursi, pero es tan lindo ver que existen relaciones así.
Le explicaba a mi amigo mis dilemas. El tema surgió de una llamada de una amiga que me dijo, entre otras cosas, que ya no entiende que quieren los pibes. Si quieren que una sea difícil, si quieren que los llamemos, si quieren algo simple.. Lo mismo dirán los hombres de nosotros. La realidad es que nadie sabe qué quiere en ese sentido. Le decía a mi amiga lo poco que le podía decir: que hay que tener paciencia, que más vale sola que mal acompañada y toda una serie de clichés, con la mejor intención de hacerla sentir mejor. No lo logré.
Paciencia. Yo tengo toda la paciencia del mundo. La verdad es que me considero una idealista que busca el amor verdadero y no pierde el tiempo en el camino. Es decir, no me da miedo estar sola. Si decido estar con alguien, es porque realmente estoy hasta las manos con esa persona. No sé si está bien o mal, no creo que haya recetas para estas cosas.
Volviendo a la charla con mi amigo que, como dirían los viejos, ya tiene la vida hecha en lo que al amor respecta, trataba yo de explicarle lo complicado que es el panorama. Porque hay que sincerarse: pasados los veintitantos nos convertimos todos en adultos jodidos con su mochila, sus complicaciones y sí, también la experiencia.
Salir con alguien ya no es tan “light”. Ese alguien si no es divorciado estuvo mil años de novio o hace doscientos años que vive solo entonces de pronto tener que combinar tiempos y espacios no le simpatiza mucho. No será muy vendedor de mi parte, pero soy de estos últimos. Hace casi 5 años que vivo sola. Amo mi casa, mi espacio, mis tiempos. Ojo, no digo que no me encanta estar bien con alguien, pero mientras no estoy con nadie, no hay día que no me sienta feliz de llegar a casa, agarrar mi guitarra, o un cuaderno para escribir, o un libro, o poner música al palo, apagar las luces, abrir una botella de vino y ponerme a cantar a todo pulmón (mis vecinos todavía no me denunciaron por suerte).
Y esas mañas que uno va adquiriendo son difíciles de cambiar. Yo nunca pensé que viviría con alguien. No llegué a convivir pero tuve algo muy cercano. Al principio me asusté. Tuve que hacer una autoterapia tremenda para convencerme de que no era tan jodido como yo pensaba. Fue una linda y brevísima convivencia. Lo que vino después no fue nada lindo, pero no tuvo que ver con mis mañas. Al contrario de lo que pensé, el amor realmente puede hacernos dejar de lado nuestras costumbres y vicios más arraigados.
Pero en eso la entiendo a mi amiga: es tan frustrante cuando una se decide a dejar de lado esas cosas para abrirle la puerta a otra persona y después todo se va a la mierda… Cuando hablamos de esto nunca sacamos ninguna conclusión. Mi amiga no entiende qué quiere ese pibe porque lo más probable es que ni el pibe sepa qué quiere.
Supongo que al final es como me decía mi amigo, el que está felizmente casado: el momento llega en el que uno se encuentra con esa persona. No me voy a sentar a esperarla. Cuando se me termine de pasar la tristeza, pienso seguir como estoy ahora: viviendo el minuto a minuto con la mayor pasión posible en todos los aspectos de la vida. Si analiz0 la semana que pasó, así es más o menos mi vida: tuve momentos profesionalmente muy gratificantes, momentos emocionalmente fuertes cuando hablé con una persona que me va a ayudar a ayudar a otra persona, una mañana súper especial cuando comencé el taller de periodismo en la cárcel, un momento de mierda cuando me hizo llorar otra vez, un momento feliz cuando hablé con uno de mis sobrinos, un momento intrigante y entretenido cuando conocí a alguien… en fin, todas esas emociones en una semana. Así sigue mi vida.
Y ese último mail que recibí, creo que prefiero dejarlo de lado. A veces es mejor quedarse con los buenos recuerdos de alguien, cuando los hay. Y cuando no los hay, es mejor olvidar.
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1.
marcelo | octubre 16, 2011 a las 4:19 am
wow…
fue como mucho, no?
desearía sumar algo de esperanza a los años.
el amor es mas sincero, ya no es salir sino ser compañeros, y aquellas cosas simples que en otro momento no tenian importancia, se convierten en la clave de mejores días.
uno sabe que quiere y viceversa.
como siempre, me gustó leerte.
aún en las circunstancias que reflejas en cada oración.
abrazos,
marcelo.